jueves, 11 de octubre de 2012

Un amor Celestial



Título:Un Amor Celestial
Género: Yaoi, Angustia, Drama, Romance, Humor, Lemon
Clasificación: +13
Couple: SUPER JUNIOR// KangTeuk, HanRy, SiHae, EunMin
Nota: Super Junior no me pertenece, su marca así como la vida laboral de los participantes de esta historia son propiedad de SM Enternaiment.



                                                                        Prólogo





La nieve caía lentamente desde el cielo, dejando una leve escarcha blanca al tocar el frío pavimento, pero, a pesar de ser tan helada, los niños disfrutaban jugando con ella, ya fuese haciendo figuritas o solo arrojándolas por diversión. Yo les miraba con ternura, pues, como me hubiese gustado disfrutar de todo lo que ellos tenían en la actualidad, pero, esa etapa ya la había pasado y no se podía volver atrás por más que uno quisiera.
De pronto me detuve fuera de la cafetería que en mi adolescencia frecuentaba, no había cambiado nada al igual que las casas del barrio, tal parece que el único que no concordaba con ese cuadro perfecto era mi presencia y bueno era entendible ya que desde aquel día nunca más volví a saber nada sobre esas personas, me olvidé completamente de todos y me aislé para no seguir causando más daño.
Y ahora por azares del destino nuevamente estaba ahí, caminando por la misma acera que más de 3 años había pisado en compañía de aquella persona tan especial, de la cual nunca más supe nada.

“¿Estaría bien?¿Viviría aún en esa roñosa casa?¿Me recordaría?”

Miles de preguntas taladraban mi cerebro de forma extrema, pero no podía responder a ninguna, pues ni siquiera sabía si él me había perdonado.
El estruendoso sonido de mi móvil me sacó bruscamente de mis pensamientos, era mi amigo, la única persona que había confiado en mí cuando todos me habían dado la espalda, la única persona que podía entender a este ser desgraciado que había caído en un mundo lleno de desilusiones y desesperanzas. Con una de mis manos tomé el aparato y lo acerqué a mi oído no tardando en escuchar su masculina voz.

- Hyung, ¿Eres tú?
- Sí, soy yo, creo... – le respondí sarcásticamente mientras una leve sonrisa se formaba en mis labios, en aquellos momentos ya había pasado la cafetería
- No estoy para bromas Hyung, ¿En dónde estás?
- Tuve que salir de la capital por asuntos de trabajo, ¿Por qué?, te preocupa no verme.
- Por supuesto que me preocupas, o es que olvidaste que somos amigos

- “ Amigos”- una palabra que creí nunca más volver a escuchar- Lo sé, y perdón por preocuparte, prometo avisarte cuando salga de viaje para que no me este controlando por celular, sabes, cualquiera que nos escuchara pensaría que eres una novia celosa que desconfía de su pobre novio
- OYE YO NO SOY NINGUNA CHICA CELOSA, SOY UN CHICO, ¡Y NO SOMOS NOVIOS!- Escuché desde el auricular, lo cual me dejó con un agudo sonido en mi oído dañando
- Bien, tú no eres nada de eso, pero admite que tengo razón
- NO

- Esta bien, está bien – Respondí con voz cansada tomando asiento en un banco que está ubicado en una placita pequeña, esta vez escucho su voz más calmada
- Solo quería decirte que te cuides, y que no te deprimas con cosas del pasado, escuchaste Hyung
- Cómo digas dongsaeng, te prometo no deprimirme durante estos días que estaré lejos de ti, ¿Mejor?
- Sí hyung, ahora debo cortar, tengo clases de cálculos, y tu sabes que los números no me adoran mucho, adiós, suerte

- Adiós – digo cortando la llamada pero sin guardar el teléfono, me lo quedo mirando mientras mi dedo acaricia la pantalla en donde sale una foto de ambos llenos de crema. Rio con los recuerdos que llegan a mi mente, pues en realidad a pesar de nuestras diferencias de carácter no podemos estar separados mucho tiempo, será esto que siento por él solo ¿Amistad?

Muevo mi cabeza de un lado a otro hasta cuando ya me siento lo suficientemente mareado como para continuar, no debo pensar en eso, no puedo volver a confiar en una falsa ilusión, o sino mi corazón volverá a romperse, al igual que aquella vez...

Me doy cuenta que estoy solo en aquel lugar embargándome rápidamente una gran necesidad de abrazar algo para relajarme, ¿Pero qué?. Con una auto- bofetada me vuelvo a controlar quedando así nuevamente parado en aquel terreno blanco para dirigirme al hotel en donde me hospedo. Ya más relajado vuelvo a tomar el tren de mis recuerdos, pero esta vez los de cómo fue que conocí a mi guardián, a la persona que llegó a sacarme del abismo en el que me encontraba

“Kangin”



0 comentarios:

Publicar un comentario