lunes, 8 de octubre de 2012

Crazy Love



Título: Crazy Love
Género: Shojo, Humor, quizás lemon (¿)
Clasificación: para toda aquella que desee leer este fic
Couple: TVXQ (5) // Fans
Nota: Para mí siempre DBSK serán 5 dioses ♥ Disfruten el fanfic tanto como lo hice yo al escribirlo.



Crazy Love



Capítulo 1: El comienzo de mi desgracia



Otro día más pasaba en mi miserable vida, ¿Hace cuanto había perdido el interés por todo aquello que los demás decían herencia?, ¿Desde hacía cuanto me había olvidado de sonreír por algo gracioso?, ya nada de todo lo que había vivido con ella me quedaba, salvo, una profunda soledad, solo este gran vacío que reclamaba ser llenado de alguna manera. Desde aquella tarde todo lo que me había rodeado se había vuelto gris, sin vida, sin rastro de alegría, desde aquella tarde en que ella había partido, yo… ya no existía, mi alma ya estaba marchita, solo quedaba mi cuerpo, el cual solo seguía instrucciones como una maquina programada, pues en eso en lo que me había convertido, en una maquina que solo podía funcionar de una sola manera. Asesinando a todo aquel que se cruzase en mí camino.

Cuando era un niño pretendía creer que todo era un juego, que ella tarde o temprano volvería a buscarme y a sacarme de toda aquella pesadilla, es por eso que siempre buscaba la forma de meterme en problemas exponiendo mi vida de forma casi descarada, pero eso nunca ocurría, porque aquella mujer no existía y yo jamás iba a poder escapar de mi destino. Así fueron pasando los días y las noches, y yo fui creciendo y creando una barrera la cual cada vez se iba fortaleciendo más y más para así no ser dañado, pues esa era la única forma de poder huir de todo. Mi padre, un ser que sin planearlo me había arrastrado junto con su desgracia era un tipo siempre ocupado, el cual tenía que estar huyendo constantemente para no ser asesinado por su “trabajo”
Y yo, como ya lo había dicho antes, era el único heredero que tenía, el que debía cargar con aquella vida que no había pedido, pero, ya no podía cambiar nada, porque mi futuro ya estaba escrito y eso no se podía evitar por más que huyeras.

Una tarde en que me encontraba mirando la avenida escuché como el espía de papá le informaba sobre un nuevo tipo que había conspirado en su contra, Mi progenitor al oír aquellas noticias solo se había limitado a darle las gracias y después llamar a sus guarda espaldas, los cuales siempre estaban al servicio de aquel hombre con poder que en el fondo constantemente se recriminaba por haber elegido ese tipo de vida.
Aburrido de siempre ver las mismas caras me fui a mi cuarto, estaba cansado de siempre escuchar lo mismo, de presenciar lo mismo, pues aquel estilo no salía de la monotonía. Aquel hombre me vio pasar desganado por las afueras de su despacho y no tardó en salir en mi búsqueda, me llamó un par de veces, las cuales no quise prestarle atención, pero finalmente tuve que girarme a contestar porque en esta ocasión necesitaba de mi ayuda.

-  ¿Es que no escuchas cuando tu padre te habla? – Me recriminaba enojado pues lo que más le molestaba era que no le prestasen atención, yo en cambio solo miraba su rostro con una expresión de cansancio y aburrimiento, ya que sabía de memoria el testamento que generalmente me daba
-  Ya dilo de una vez, ¿Qué quieres?
-  Por lo menos trata de ser más modesto con tu padre, no recuerdo haberte enseñado esa clase de modales en tu infancia
-  Tienes razón, tus tratos fueron peores que mis modales- Le respondí a la defensiva, pues esa era mi forma de ser, todo lo tomaba a la defensiva ya que siempre tenía que estar alerta, incluso hasta de mi padre.
-  Quiero que me hagas un encargo – Me respondió con aquel tono tosco, ese que usualmente usaba cuando de ese tipo de “trabajos” se trataban.
-  No me digas que...
-  Exacto...
-  Y bien... ¿A quién hay que ir a visitar?- Pregunté con un extraño brillo en mis ojos que mi padre interpretó como “emoción”

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Otro día más de aburrimiento, como odiaba en aquellos momentos a mi profesor y a mis compañeros, todos eran unos desgraciados, pues lo único que sabían ejercer bien eran los castigos, por suerte era mi último año en ese maldito instituto.- Como desearía volver a mi niñez en donde nadie te culpaba de nada – Refunfuñaba por lo bajo a medida que avanzaba por las calles de la capital intentando esquivar los carros de comida chatarra y a las personas que venían en la dirección opuesta, cómo extrañaba mi niñez y es que no era para menos pues eras la regalona de todos y la más aplicada; pero ahora, todo era diferente, mi mayoría de edad se acercaba y mis responsabilidades aumentaban.

Nacida en una familia de clase media, siempre había tenido que conformarme con lo que mis padres me podían dar, por suerte no resulté ser una niña caprichosa ya que no me habían educado para ser así. Se podía decir que era una alumna de la media, mis notas no eran horribles, pero tampoco eran deslumbrantes, a pesar de ser muy mala en los deportes, siempre solían destacarme en talleres de teatro o música, pues decían que tenía un gran talento para aquellas cosas. Mi vida no tenía ningún acontecimiento que hubiese marcado la historia, y eso le daba un toque bastante aburrido. Pero por lo menos podía decir que era feliz.  Aquella tarde me había quedado cumpliendo un castigo por culpa de Satochi Nara, quien había lanzado una bomba de gas de la risa, lo que había dado como resultado a todo un curso castigado por más de dos horas repasando trigonometría, algo bastante poco alentador; por suerte mis padres nunca me pedían explicaciones por mis horarios, y yo tampoco los obligaba a que hicieran eso. Dando un gran suspiro pensaba en lo interesante que sería mi vida si de pronto algo cambiara, quizás si mi padre ascendiera, o mi madre encontrara una nueva receta de cocina, algo necesitaba, ya que la rutina me estaba matando y lo que menos quería en aquellos momentos era morir por culpa de la famosa “vida de obrero”.

Miré mi reloj de muñeca. Ya casi eran las 9 de la noche y yo aún andaba paseando por las desoladas calles que llevaban a mi casa, pues desde hacía un par de minutos había dejado de lado las calles abrumadas de las avenida y así mientras pateaba un par de piedras y de ver como mi vida repasada mentalmente llegaba al fin de su explicación resumida nuevas ideas asaltaban mi cerebro, como por ejemplo el pensar que quizás podía ser perseguida por un pervertido, aquella idea me asustó bastante así que apresuré el paso.

- Maldita sea, aún me quedan más de 10 cuadras para llegar a mi preciada choza, ¿Dios por qué me haces esto? – Maldecía por lo bajo, como odiaba caminar de noche, en realidad en la forma que uno lo viera, yo odiaba todo aquella tarde que ahora era noche. Mi enojo y molestia era tal que incluso hasta ideas estúpidas atravesaron mi mente como un metro con colitis- Ahora lo único que falta es que aparezca un violador en moto y me degollé en alguno de estos callejones.

Definitivamente el haber dicho aquella frase fue el peor error que pude haber cometido en mi corta existencia, ya que al pasar unos minutos lo que presencie cambio completamente el sentido de mi vida.

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Como odiaba demorarme en aquellos encargos, pensaba mientas conducía mi moto por las grandes avenidas de Tokio. Mi padre me había dado la misión de exterminar a uno de sus socios, ya que este había conspirado en su contra, y yo por mi parte había aceptado encantado pues al fin tendría algo con que distraerme. Desgraciadamente aquel sujeto había resultado ser más inteligente que la mayoría que había “visitado”, y por eso ahora me encontraba persiguiendo su rastro como un perro sabueso tras su presa, por nada del mundo iba a permitir que una maldita rata huyera de mí, no por nada había estado entrenando todos aquellos años.

El volvo negro en el que conducía aquel ser giró bruscamente en un callejón desconcertándome por unos segundos, pero por suerte las calles angostas resultaban ser una de mis mayores ventajas, ya que mi motocicleta podía pasar ágilmente por ahí.
Al cabo de un par de segundos escuché un fuerte ruido, aumenté la velocidad para ver qué había ocurrido y lo que presencié me dejó bastante sorprendido. Aquel tipo se había estrellado con un tendedero eléctrico y por consecuencia se encontraba bastante mal herido. Hice una ágil frenada quedando de frente al volvo que ahora se encontraba hecho un acordeón, aproximadamente debería estar a unos 20 metros, los cuales eran bastante simples para mí. Feliz de haber logrado que mi presa estuviese herida, saqué mi revolver de la funda y le apunté al cuerpo, para ser precisos, en la parte del corazón. El tipo se giró mirándome con una expresión de horror en su rostro, cosa que me importó bastante poco. Con una leve cuenta regresiva presioné el gatillo acabando para siempre con aquel bicho que estorbaba en mi existencia. Al fin volvería a casa para darle el resultado de la misión a mi padre, y también para darme un baño, pues aquella persecución me había hecho sudar. Me bajé de mi preciada moto para ver el estado en que había dejado a mi víctima, por suerte no le había hecho un daño tan grande, pues el arma que ocupaba se encargaba de destruir todo los órganos internos en vez de los externos. Sin embargo cuando ya había finalizado de ver mi obra maestra me percaté de que no me encontraba solo, alguien más también había visto mi asesinato, y por supuesto eso no me convenía.

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Cuando finalicé de expresar mi enojo escuché un ruido proveniente de un callejón, por unos segundos no supe distinguir el sonido hasta que vi como un lujoso volvo chocaba con un tendido eléctrico, impactada ahogue un grito, no sabía cómo reaccionar, quizás el conductor se encontraba herido y necesitaba ayuda, pero yo en aquellos momentos estaba completamente incapacitada para realizar cualquier tipo de primeros auxilios.
Al cabo de un par de minutos vi como una motocicleta negra daba una esplendida frenada, debo admitir que quedé impresionada, pero después caí en la cuenta de que en aquellos momentos mi vida corría peligro. El conductor de la moto se quedó mirando por unos segundos en dirección al volvo, lo cual hiso que yo también mirase y, me sorprendí bastante, pues del auto el cual estaba hecho añicos se podía ver la silueta de un tipo todo ensangrentado que miraba con horror al motociclista, volví mi mirada hacía el conductor y lo que presencié fue horrible, en una fracción de segundos pude distinguir como este sacaba un arma de un costado de su pierna y apuntaba al hombre herido, se encargó de acomodarse bien y después lo último que escuché fue un balazo que por lógica dio en el cuerpo del otro. Asustada corrí a esconderme, en esos momentos estaba aterrorizada, quería huir, correr, pues sabía que mi tiempo en la Tierra se acababa. Debido a los nervios lo único que pude hacer fue ocultarme detrás de un basurero y sacar un cuaderno, en aquellos momentos por lo menos tenía que escribir mis últimas palabras, pues sabía que ese tipo me asesinaría y mi cuerpo quedaría ahí solo y abandonado sin siquiera una última petición que cumplir. Mi pulso era tan malo en aquellos momentos que en un mal movimiento tiré el lápiz que iba a ocupar. Grave error. Ya que el conductor de la motocicleta se giró en el instante en dirección a mi escondite, maldije por lo bajo mi mala suerte, ahora ni siquiera sabrían que era lo que quería el día de mi velorio. A lo único que pude recurrir fue al llanto y al pánico, aquel tipo se acercaba cada vez más y yo no sabía cómo huir, como último recurso tuve que usar mi arma más preciada, cerrar los ojos y desaparecer.

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Me acerqué más a aquel basurero, en realidad había un testigo, y eso no me convenía, me detuve al lado del intruso y me percaté de que tenía los ojos cerrados, cosa que me parecía bastante extraño, ya que de por sí todas las personas que presenciaban asesinatos quedaban bastante choqueadas, sin embargo, aquella chica (sí, era una estudiante) se veía un poco extraña con aquel gesto, con mi pierna le di un golpecito en un muslo y la chica calló como huevo hacía su derecha, a simple vista daba la impresión como que había quedado de piedra, pero eso era imposible para un ser humano, entonces le tomé una de sus frágiles muñecas provocando otra reacción en la menor.

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Sentí como los pasos del motociclista se detenían a mi lado, extrañamente comencé a sudar, pero, no quería abrir mis ojos, se suponía que él no debía verme; me extrañó el hecho de que no me haya matado en el instante, de pronto un pequeño golpe me dio en mi muslo izquierdo, lo que provocó que callera a mi derecha totalmente tiesa, esa era otra de mis estrategias, ya que en los programas de la naturaleza siempre mostraban animales que se hacían los muertos para que sus depredadores no los atacaran, pero tal parece que en mi caso no funcionó, ya que sentí cómo este tomaba mi muñeca jalándome hacía arriba.

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- ¡¡¡AUXILIO ME VAN A MATAR!!!- gritó la chica asustando al mayor, ya que él suponía que ella debía estar inconsciente o algo por el estilo
- ...
- Por favor no me mate aún, tengo toda una vida que hacer, un novio que encontrar y a una hermana que educar, por favor no me mate – le suplicaba la chica con los ojos vidriosos
- “Que demonios... esta chica no se parece al común de las que he conocido“- pensaba el chico quien miraba atónito a la estudiante, pues esta a toda costa trataba de roer su mano para zafarse de su agarre- ¿Qué planeas hacer?
- Es que no es obvio, de por sí en las películas de suspenso siempre las víctimas de cortan parte de sus extremidades para huir del asesino- le respondió lo más normal
- “Que interesante bicho, quizás no sea mala idea llevarla a mi mansión para entretenerme con ella”- Se decía el motociclista viendo la imagen de la chica por el vidrio de su casco.
- Sr. Asesino, solo le pido un favor, antes de dejar este mundo ¿Podría ver por lo menos la cara de usted, para que así en el cielo me encargué de hacerle la vida añicos?
- ... – el chico esbozó una sonrisa y se quitó el casco poco a poco dejando impactada a la chica, pues este resultaba ser demasiado guapo como para ser un asesino. El chico vio como la menor se sonrojaba, desviando su cara para que él no lo notara
- “ Dios... moriré a manos de un chico tan guapo como él... en realidad no eres tan injusto después de todo” – Pensó la menor de ambos mientras observaba como su captor rebuscaba lo que parecía su móvil en los bolsillos de su chaqueta, el cual no tardó en encontrar para marcar en la pantalla unos números comenzando una llamada que no tardó en ser contestaba.- ¿Qué me va a hacer?, Por favor respóndame- gimoteaba la joven tratando inútilmente de volver a zafarse, cosa que no impresionaba en lo más mínimo al asesino.

De pronto ambos vieron la aparición de un carro blindado de color negro el cual se detuvo a los pies del chico. De él se bajaron dos hombres de negro con lentes oscuros, los que vieron a la pareja confundidos.

- Sr. Para que nos mandó a llamar
- Llévensela a la mansión – Ordenó fríamente el más alto tirando el frágil cuerpo de su víctima a los hombres que le miraban aún perplejos con aquella actitud.
- ¡QUE!- la chica se quedó helada, es que eso era un ¿Secuestro?- ¡¿Qué dice?!, Oh no, me van a secuestrar. ¡¡¡AYUDA!!!
- Súbanla rápido, no quiero escándalos
- Como diga Sr. Jung – respondió uno de los hombres, tomando a la chica de los brazos y tratando de subirla rápidamente al auto, a lo que esta se negó rotundamente. Por suerte andaba con su preciado somnífero el cual sirvió para poder dormirla y así subirla al Mercedes. Mientras que él tomaba ubicación en su motocicleta y partía rumbo a su odiada mansión.

Continuará…

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