jueves, 11 de octubre de 2012

Timeless


Título: Timeless
Género: Yaoi, Angustia, Drama
Clasificación: para toda aquella que desee leer este fic
Couple: SUPER JUNIOR// QMi
Nota: Espero lo disfruten mucho, fue escrito en un momento depresivo, de verdad no quiero hacerlas llorar (?)






...Timeless...




Las hojas caen lentamente desde los árboles, danzando junto con el compás del viento en una sonata cómplice que solo ambos conocen. El cielo ha perdido sus tonos vivaces para dar comienzo a la hermosa noche acompañada por la Luna, aquel astro que tantos corazones remueven con solo aparecer en tan inmenso manto.
Mi paso es lento, pues quiero grabar cada imagen que vea, cada objeto que aparezca, ya que a mi lado se encuentra la persona que me hace tener ese pensamiento, aquel hombre que se ha incrustado de tal manera en mi corazón que me ha vuelto un esclavo sin vida propia.
Lo miro de forma fugaz, su sonrisa es tan hermosa y al mismo tiempo tan dolorosa, él no lo entiende, cree que con ese gesto también logrará despertar algún sentimiento en mi enfermo corazón, pero al contrario, esa sonrisa me está matando poco a poco. Su alegría me daña, me hace sentir sucio e impuro, me hace darme cuenta que mi vida y la suya son muy diferentes.
Deseo gritarte, golpearte e incluso culparte por todo lo que me hace sentir, pero soy cobarde, un maldito cobarde que ni siquiera puede herirte por más que lo intente. Soy tan patético que me doy asco.
Escucho que me hablas, pero no quiero responderte, tengo miedo de fallar y en un segundo demostrarte quien soy en realidad, temo ser descubierto por esos ojos oscuros, no quiero que destruyas mi máscara que tanto me ha costado construir. Otra vez oigo tu voz, solo que ahora noto que estas más cerca de mi rostro, me sonrojo desviando la mirada, no quiero verte, no puedo mirarte de la forma en que tú lo haces. Odio tanto esa mirada, pero al mismo tiempo la amo; ella es la responsable de mi martirio, porque me robó el alma desde la primera vez que se cruzó con la mía, volviéndome tu esclavo incondicional, un ser que ya no sabe ver su futuro sin tu persona.
Me comentas sobre el paisaje y te pones a recordar los momentos vividos hace más de un año en aquel lugar en compañía de los demás chicos de la sub – unit. Yo por mi parte asiento en silencio tratando de evitar todo contacto con tu rostro. Continuamos aquel paseo en completa calma, una terrible calma que me está ahogando de manera monstruosa a medida que cada segundo transcurre.
El ringtong de tu móvil comienza a sonar de forma estridente, ambos nos detenemos, él para contestar y yo...

- Álo... – escuchó su voz nuevamente saludando a su interlocutor, te miro encontrandome con una extraña sonrisa que escasamente utilizas, aquel gesto que solo formas cuando esa persona te llama – Hyung, tanto tiempo sin hablarnos... si estoy bien gracias... yo también te extraño.
“Té extraño...”


Aquellas dos palabras que pronuncias me hacen darme cuenta de la realidad. Apresuro el paso, no quiero ver cómo le confiesas tu amor a esa persona, ya estoy harto de siempre fingir alegría y hacer como si nada pasase.
Te odio, te detesto... pero también te necesito, te quiero... te amo. Amor. Aquel maldito sentimiento que solo ha conseguido destruir mi vida, aquel sentimiento que se supone puede mover montañas e incluso puede lograr cosas increíbles si es correspondido, pero también puede acabarte, puede destrozarte si la respuesta no es lo que uno espera. Llorar, eso deseo, quiero desligarme de este peso que no me deja respirar, quiero llorar para derretir estas cadenas que me atan a ti.
Finalizas la llamada y corres en mi búsqueda, llegas agitado a mi lado producto de la pequeña carrera que hiciste para alcanzarme, me preguntas por qué me veo tan molesto y yo solo atino a ofenderte, pero en vez de desaparecer tu sonrisa sigue ahí, de hecho se te ve más alegre después de aquella llamada e incluso en tus ojos logro captar un brillo especial que antes no tenías.

“¿Por qué no puedo lograr lo mismo que él?”



Te pregunto por la persona que te ha llamado, sé quién es, pero conservo la esperanza de que esté equivocado. Me respondes un poco sonrojado dándome el nombre de aquel ser que tanto desprecio. De aquel sujeto que te llevó de mi lado.
“SungMin”


Empuño mi mano reteniendo el dolor de mi corazón, la ira por no tenerte me está envenenando el alma. Soy un ser despreciable, estoy lleno de odio, de envidia y de necesidad por ser correspondido por tus labios, por tu cuerpo. Pero... tú no me quieres, no como a él, para ti la única persona que te mantiene con vida es aquel chico rosa. Es tu pasado, tu presente y tu futuro, es tu mundo, tu universo. Y yo...
“¿Qué soy yo para ti?”


Te pregunto cuánto lo amas y tú me respondes que morirías por él. Me detengo, te detienes. Te miro y tú también a mí, los dos estamos solos en aquel lugar que poco a poco comienza a ser alumbrado por los faroles, mientras te miro una sonrisa se forma en mi rostro, tú no me entiendes estas confundido, no sabes porque sonrió y yo tampoco quiero que lo sepas, una lágrima cae de mi mejilla perdiéndose en el frío pavimento, te sorprendes, en cambio yo no. Otra lágrima sigue a la primera y así comienza a derrumbarse mi máscara, veo tu preocupación, estas confundido, no encuentras explicación a mi extraño comportamiento y en parte logro entenderte. Aunque siempre trate de huir, yo soy el único que no supo admitir que desde el primer día que te vi, tú ya no me pertenecías, nunca fuiste mío y quizás nunca lo serás. Quiero correr lejos de ti, ya no puedo seguir con toda esta farsa, fingiendo felicidad cuando en realidad no la siento, diciéndoles a todos que estoy bien, cuando poco a poco siento que la vida se me escapa de las manos.
Te acercas a mí, quieres consolarme, pero yo no puedo ser consolado. Me tocas con tus tibias manos quemando mi rostro provocando un terrible ardor, huelo tu esencia y me doy cuenta que estás impregnado de él, le perteneces a ese hombre, ya no puedo hacer nada.
Con mi mano te aparto de mi rostro, el cual aún está empapado por las lágrimas, comienzo a correr por el sendero del parque. Escucho como gritas mi nombre, pero te ignoro, me gritas preguntándome que me ocurre, y yo no quiero responderte. ¿Por qué no puedes ver que tu presencia me está matando?, Qué de solo escuchar como tratas de pedirme explicaciones agotas mis energías. ¿Qué es lo que te impide ver mi realidad?. Siento como tomas de mi muñeca deteniendo mi carrera, me obligas a mirarte tomando con tu mano libre mi rostro, por unos segundos te miro pero rápidamente vuelvo a desviar la vista. Quiero que me sueltes, deseo huir de tu lado, viajar lejos de aquí para no seguir sufriendo como lo estoy haciendo. Tienes que seguir tu vida en compañía de aquel chico y para eso tengo que desaparecer. Porque estoy maldito, desde el día que acepté este amor me maldije para toda la eternidad, por haber incubado este amor en mi corazón comencé a perder la razón, y me volví la marioneta del odio y el despecho.

“¡ZHOUMI!”


Vuelves a decirme en voz alta mientras me volteas para que pueda encararte, no te contesto, ya no puedo contestarte, porque la persona que llamas ya no existe en este mundo. El carismático Zhoumi que siempre veía todo con alegría, murió. Tu amigo, el que siempre te defendía de tus hyungs no pudo luchar contra mí, porque ese Zhoumi era feliz viéndote con él, a ese chico al que llamas no le importaba si tú no lo querías como él te quería. Era patético, me estorbaba, me asqueaba, por eso lo asesiné. Por esa razón ya no puedo corresponder a tus llamados de atención, yo no puedo conformarme con una sonrisa y unas palabras de adviento, no puedo quererte como amigo.
“Porque yo te amo...”


Te separas de mí, tu mano ya no me sujeta la muñeca, al contrario solo me miras con tu típica sonrisa, me hablas con ternura y me prometes ayudarme en todo lo que me este pasando, al oír tus palabras exploto en llanto, con odio te recrimino lo que siento, y entre la ira y la tristeza se descubre mi secreto, aquel secreto que tanto dolor me ha causado. Te quedas perplejo, no sabes cómo responder ante aquella confesión, mi llanto cada vez es más notorio y tú no haces nada al respecto, quizás te culpas por lo que te voy gritando a medida que aquel líquido corre por mi rostro quemando cada centímetro de mi piel como una placa de hierro ardiente. Te grito lo destruido que estoy, lo horrible que es pasar noches enteras torturándome con tus vivencias y las de aquel chico rosa. Agacho mi mirada, me duelen ambos ojos, pero, aún así, sigo llorando.
De pronto siento como un par de brazos me rodean, me desconcierto y veo que tú también estas llorando, nunca te había visto tan triste como lo estoy presenciando ahora. Con mis crueles palabras he conseguido lo que nunca quise. Te lastimé, herí a la persona más importante en mi vida.
“No sigas... por favor... detente, no quiero verte llorar, ese nunca fue mi propósito... yo no quería...”


Tu abrazo se vuelve cálido, quiero separarme, pero no puedo, me dejo llevar por tu cuerpo correspondiendo aquel gesto. Me dices a mi oído que todo esto va a pasar, que me quieres, pero solo podemos ser amigos. Tu corazón ya tiene dueño y nadie más puede ocuparlo, lloro con más fuerza. Soy un tonto. Por haber creído que algún día te darías cuenta de lo que sentía y así, ambos formaríamos una vida juntos. Escucha mis gemidos acercándose más a mí. Esta vez está más calmado cuando me habla, pero al mismo tiempo puedo deducir que le cuesta decir aquella palabra.
“Perdóname”


¿Por qué esa palabra?, ¿Por qué ahora?. He parado de llorar, ya no tengo pena ni tampoco odio, quizás lo que siempre anhelé fue escuchar eso de ti. Aquella palabra que me demuestra que en realidad te importo. Me sonríes nuevamente, pero esa sonrisa no es la que acostumbras a dar, es diferente, esa sonrisa es para mí, no se parece en nada a las demás.
Limpias los restos de lágrimas que están en mis ojos y me tomas de la mano, siento que una nueva sensación nace con ese roce, me siento por unos momentos querido.
Sé que quizás lo nuestro jamás sea, pero, al ver que tú también te preocupas y me tratas de dar tus motivos para no corresponderme me hace tranquilizarme, quizás ese Zhoumi que creí muerto aún este vivo en mi interior, pues cabe la posibilidad que tú lo hayas hecho revivir, con cada caricia que me has dado y con cada palabra que me has dicho.
Sé que saldré adelante, porque tú has llegado a salvarme de esta oscuridad, y aunque nunca me correspondas como lo deseo siempre estarás para apoyarme, por mucho que te odie, por mucho que te ame.
“Porque lo que siento por ti es eterno
Te amo KyuHyun...”

Fin

0 comentarios:

Publicar un comentario